Espejos rotos
Diego no mató a Viktor Kassel. Le perdono la vida sin importar las consecuencias. Había sido su mentor, la persona que lo protegió en este mundo tan peligroso, él había pasado la línea entre el bien y el mal muchas veces, pero acabar con la vida de su mentor, era un pecado que no estaba dispuesto a cargar en su conciencia, ni siquiera si eso significaba que su vida terminara en el preciso momento que se negara, pero El Círculo Negro no estaba dispuesto a dejarlo escapar tan fácilmente. En el callejón de Praga, con la nieve cayendo y el cañón aún caliente contra la piel de Helen, tomó la decisión en silencio. Disparó dos veces al aire, lo bastante cerca para que los micrófonos del Círculo captaran el sonido. Luego empujó a Helen hacia el coche negro y arrancó. Kassel quedó vivo, escondido en un sótano que solo Diego conocía. El rastreador seguía activo bajo su piel, pero el pendrive que ella le había entregado contenía un código de interferencia temporal. Diez horas. Suficient...